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Mujeres diversas, mujeres únicas

Soy afortunada de trabajar con mujeres. Rodearme de ellas. Acompañarlas, dejarme acompañar.

Mujeres compañeras, mujeres amigas, mujeres desconocidas.

Las veo luchando, riendo, sangrando heridas invisibles.

Las veo compartiendo sus grandezas, confesando sus miserias, sus rabias, a mí, a veces una extraña.

Mujeres únicas, belleza en cada cual, así tal como son, así tal como se ven.

Las oigo contar los discursos que les han repetido desde sus más tiernas infancias. Cuando los reconocen, descubren sus sombras y las abrazan.

Las escucho en silencio porque en cada palabra entregan un pedazo de sus vidas, de nuestras vidas. Y luego vuelven a entrelazar los trapillos que les quedan a mano. Para rearmarse, para disfrutarse, para volver a empezar.

Mujeres madres, mujeres hijas, mujeres pájaro, mujeres árbol, mujeres descubriéndose y reencontrándose, mujeres peces.

Las siento aguerridas, temerosas, inciertas, desconfiadas.

Y tienen razón, porque nos han quitado poder. Ese poder que es capaz de arrasar una ciudad entera la naturaleza, el poder que tienen las lobas cuando siguen sus instintos. El poder que hace sentirnos hermanas, unidas por un hilo rojo desde los inicios de los tiempos, todas, comenzando por Lilith.

Nos han quitado nuestra única belleza, ¿ya les dije que es única? Esa misma que vemos cuando abre sus pétalos una flor, una de muchas y luego marchita y vuelve a su origen; siguiendo el ciclo de la vida.

Por Kai Uwe Faust

Mujeres valientes, mujeres que se esconden, mujeres que buscan saciar ese vacío que nos han dejado.

Nos han contado mentiras, por nuestro propio bien, se nos ha dicho. Y no han sido más que trampas, cebos envenenados que nos han adormecido. Nos han anestesiado y nos han hecho vivir una vida de zombies.

Mujeres en todas sus facetas, mujeres con mil rostros, mujeres culposas, algunas se prohíben tragar, otras no pueden detenerse. Unas olvidan con diversas sustancias, otras sacrifican más de lo que pueden. A todas nos han pasado a llevar. Nos han botado mil veces y volvemos a levantar, aunque sea el rostro, aunque sea el último pedazo de alma al que le queda luz. Mujeres que se conforman, y siguen porque hay que seguir, porque no se nos deja conciliar, porque no nos permiten dejar brotar el amor, ese que se quedó enclaustrado en nuestros trabajos mecánicos, indignos.

Ya no… muchas han abierto bien sus ojos, otras empiezan a refregárselos y a recobrar sentido, ese sentido que nunca debimos dejar escapar. Ese que te hace saberte única, talentosa, sabia, poderosa, intuitiva, creativa, soberana.

Todas distintas y a la vez somos todas en una misma.

Todas incomparables y una sola cosa en común me provocan: una gran ADMIRACIÓN.

Dra. María Inés Arce Valdés

Relactancias y Lactancias Inducidas (parte 1)

La Leche Materna, un bien de consumo ilimitado

¿Es posible volver a amamantar a un(a) hijo(a) que ya hemos destetado?
Una madre que jamás ha amamantado o que desea alimentar con su propia leche a su hijo(a) adoptivo(a) ¿puede hacerlo?

En la mayoría de las veces, la respuesta es un Sí. Sí se puede volver a amamantar luego de que la lactancia, por cualquier motivo o razón se haya suspendido; y el éxito que se obtenga, ya sea que se termine alimentando al niño/a de manera parcial o completa con leche materna, dependerá en gran medida de la motivación y la persistencia de la madre en lograrlo, pero también de tener el apoyo suficiente y la información adecuada al respecto. También es totalmente posible que una mujer que no haya pasado por una condición de embarazo previa, pueda producir leche de sus mamas; de hecho existen muchos casos de madres adoptivas que han sido capaces de amamantar a sus hijos no biológicos, al menos parcialmente, por el tiempo que han querido.

Hablamos respectivamente de los conceptos de Relactancia y de Inducción de la Lactancia, históricamente practicados en épocas de desastres o epidemias con el objeto de entregar una alimentación segura a los niños que habían dejado de lactar o a aquellos que habían perdido a sus madres o éstas no podían amamantarlos, y al no haber más alternativas, una amiga o pariente de la familia asumía la responsabilidad de dar el pecho.

Lo maravilloso de todo este proceso fisiológico de la lactancia, es que, afortunadamente su naturaleza va en contra del principio más básico de la economía de mercado. Aquí no entra en juego la escasez de recursos (en este caso, la leche), pues sabemos que si el sistema neuroendocrino de la mujer se encuentra en condiciones saludables, a mayor demanda, mayor será la producción, y esto está única y directamente relacionado con el estímulo de la succión o con el bombeo del pecho (o ambos). En la mayoría de los casos, las madres somos capaces de producir este “bien de consumo” de manera ilimitada, vale decir, la leche suficiente para cubrir todos los requerimientos nutricionales que el niño o niña necesita para su óptimo desarrollo y crecimiento, incluyendo también en esto a las madres que amamantan a gemelos o mellizos. De esta manera es la succión y la extracción de la leche, las que provocan el incremento en los niveles de prolactina y oxitocina, hormonas claves que actúan en la glándula mamaria estimulando la producción y eyección de la leche suficiente para alimentar a uno o más lactantes a la vez.

Relactancia

Decíamos que es el proceso a través del cual una mujer puede volver a producir leche, luego que el amamantamiento ha sido interrumpido.

¿Cómo es posible recuperar o producir nuevamente la leche que el niño requiere?
  • En primer lugar, con mucha paciencia y confianza en uno misma y en que el cuerpo será capaz de responder a la necesidad de alimentar al propio hijo/a.
  • También se requerirá de un buen apoyo tanto en lo emocional, como en lo logístico-doméstico, pues la madre idealmente debe estar disponible para ofrecer el pecho con bastante frecuencia o toda vez que el niño demuestre señales de hambre o interés por mamar.
  • El otro gran componente para obtener buenos resultados, es la estimulación del pezón, ya sea a través de la succión del niño o del masaje y extracción manual o eléctrica de la mama. Para esto último es probable que sea conveniente colocar un poco de lanolina en el pezón y propiciar la frecuencia más que la duración de la extracción. Podría ser más efectivo por ejemplo, extraerse unos 5 a 7 minutos por lado cada 1 a 2 horas, que estar muchos minutos extrayendo en el pecho cada 3 o más horas. La succión por parte del niño/a casi siempre ofrece mejores resultados y la respuesta es mayor durante la noche que durante el día, por lo que es muy importante no suprimir las tomas nocturnas.
  • Mientras se recupera la producción, se debe ir reduciendo poco a poco la cantidad de leche de fórmula que el bebé estaba recibiendo e ir sustituyéndola paulatinamente por la leche materna. Para ello es de gran utilidad el empleo de suplementadores,
    Suplementador casero
    Fuente: http://www.unicef.cl/lactancia/galeria/03.htm

    mediante los cuales se entrega la leche que el niño/a estaba tomando a través de una sonda la que por un lado se introduce en una bolsa, botella o taza con el alimento lácteo y la otra punta se coloca en el pecho materno cercana al pezón, lo que permite proporcionar al lactante un flujo continuo de alimento suplementario mientras está mamando y estimulando el pecho y el pezón. Poco a poco, de acuerdo a los controles de peso del bebé, su estado general y la frecuencia de pañales sucios y mojados, se podrá ir disminuyendo la cantidad de leche artificial para ir supliéndola por la de su propia madre.

  • Por lo general, mientras más pequeño es el niño, más fácil es que se agarre al pecho y logre una buena succión. En niños mayores o que rechazan el pecho habrá que reforzar la paciencia, continuar con la extracción y ofrecérselo en momentos de calma, mimos y juego. Algunos terminarán mamando muy bien y otros probablemente sólo tomarán la leche materna mediante mamadera o vasito.
  • Hacer mucho contacto piel con piel, madre e hijo con torso desnudo, favorecerá la liberación de las hormonas que juegan un rol fundamental en la lactancia materna. Se ha documentado que niños que nunca han sido amamantados o se han rehusado hacerlo, luego de ofrecerles contacto corporal frecuente con su madre, comienzan a amamantar espontáneamente.
  • En algunos casos será necesario el uso de galactagogos que deben ser indicados por médico experto y que si bien no son cien por ciento indispensables, en algunos casos podrán acelerar este proceso.
  • Por último, es necesario saber que en momentos de angustia o de estrés puede verse disminuida sobre todo la eyección de la leche, más que su producción, lo cual será momentáneo y si se continúa lactando, pronto podrá reanudarse normalmente el amamantamiento.

Para saber más sobre Relactancia y Lactancia Inducida, en el próximo post tendrás más información.

Dra. María Inés Arce Valdés

La calidad de los estudios sobre el uso de antipsicóticos durante la lactancia

En algunas situaciones clínicas, los medicamentos denominados antipsicóticos o neurolépticos, son indicados para el tratamiento en depresión.

Durante el puerperio (postparto), el uso de uno de ellos; el Sulpiride (más conocido comercialmente como Sulpilan®), está ampliamente difundido entre muchas madres que amamantan, pues uno de sus efectos colaterales es que aumenta la secreción de prolactina y por ende también, la producción de leche. En la mayoría de los casos, su administración se realiza sin prescripción médica (se vende en farmacias sin receta) o bajo una indicación clínica de dudoso criterio.

Si bien está descrito que la sulpirida se encuentra dentro de los medicamentos con bajo riesgo para la lactancia y el lactante, hay estudios que demuestran que se excreta en la leche materna en cantidad moderada y puede generar somnolencia en lo(a)s niño(a)s que amamantan. Por otra parte, la utilidad de la sulpirida como galactogogo (sustancia que estimula la secreción de prolactina, generando un aumento en la producción de leche) ha sido discutida por utilizar metodología cuestionable en los trabajos que muestran esta cualidad.

Un estudio publicado recientemente en el European Journal of Clinical Pharmacology demostró que, de 51 investigaciones publicadas respecto a los efectos que tiene el uso de antipsicóticos durante la lactancia en los menores amamantados, sólo dos de ellos cumplieron los estándares de calidad basándose en las orientaciones de la FDA (Food and Drug Administration) y de ILCA (International Lactation Consultant Association).

En los estudios restantes, donde se evaluaron drogas tales como clorpromazina, clozapina, haloperidol, sulpirida, entre otras, no se calcularon adecuadamente los criterios de evaluación que determinan el paso de estos medicamentos a la leche materna.

Esta revisión determinó que la mayoría de los estudios sobre la seguridad en el uso de antipsicóticos durante la lactancia, no cumplió los criterios de evaluación recomendados, por lo que concluyó que es necesario realizar estudios adicionales para asegurar o descartar la presencia de reacciones adversas de estos medicamentos en el lactante.

El mejor galactogogo siempre será ofrecer el pecho con frecuencia y a demanda del bebé, con un acople correcto. Para ello, antes de emplear algún fármaco, es primordial ofrecer apoyo adecuado a la madre con dificultades en la lactancia, detectar oportunamente las causas fisiológicas o médicas de baja producción de leche, y descartadas estas últimas, potenciar la autoconfianza en la mujer, en que su cuerpo es capaz de producir el suficiente alimento esencial para el normal crecimiento y desarrollo de su hijo/a: SU PROPIA LECHE.

Dra. María Inés Arce Valdés

Bibliografía:

  1. “The quality of lactation studies including antipsychotics” Hummels, H., Bertholee, D., van der Meer, D. et al. Eur J Clin Pharmacol (2016) 72: 1417.
  2. Drug and Lactation Database (LACTMED). CAS Registry Number: 15676-16-1
  3. www.e-lactancia.org http://www.e-lactancia.org/producto/1424

Nueva Mirada sobre la Navidad

Un recién nacido entre un asno y un buey: muchos comparten hoy esta imagen simplificada de la Navidad. Mi propia imagen de la Navidad está inspirada en lo que aprendí de las mujeres que traían a su bebé al mundo en la más completa intimidad, sin sentirse guiadas u observadas. Está también influenciada por el Evangilium Jacobi Minoris, es decir, el protoevangelio de Jacques le Mineur (1). Este evangelio fue salvado del olvido, a mediados del siglo XIX, por el místico austríaco Jacob Sorber, autor de La infancia de Jesús (2). Según estos textos, José partió a la búsqueda de una partera. Cuando regresó, Jesús ya había nacido. Cuando la deslumbrante luz se atenuó, la partera se encontró ante una escena increíble, ¡Jesús ya había encontrado el pecho de su madre! La comadrona exclamó entonces: “¿Quién ha visto jamás un niño que apenas nacido tome el pecho de su madre?” Es el signo evidente de que este niño al convertirse en hombre, un día juzgaría según el Amor y no según la Ley.

Imagen via Imágenes de la Virgen María
Imagen via Imágenes de la Virgen María

El día que Jesús estuvo listo para su llegada al mundo, María recibió un mensaje-un mensaje de humildad. Se encontraba en un establo, entre otros mamíferos. Sin decir palabra alguna, sus compañeros la ayudaron a comprender que en esa circunstancia debería aceptar su condición de mamífero. Debería sobrellevar su handicap de ser humano y quitarse de encima la efervescencia de su intelecto. Debería segregar las mismas hormonas que los otros mamíferos cuando dan a luz a sus bebés, haciendo actuar la parte primitiva del cerebro que todos tenemos en común. La situación era ideal para que María se sintiera segura. El “trabajo” pudo establecerse en las mejores condiciones posibles. Habiendo percibido el mensaje de humildad y aceptado su condición de mamífero, María se reencontró en cuatro patas. En tal postura, y en la oscuridad de la noche, ella se desconectó fácilmente del mundo. Poco después de su nacimiento, Jesús se encontró en los brazos de una madre extática, tan instintiva como puede serlo una madre mamífera que viene de parir. En una atmósfera verdaderamente sagrada, Jesús fue recibido y pudo, fácil y progresivamente, eliminar las hormonas del stress que necesitó segregar para nacer. El cuerpo de María estaba muy caliente. El establo mismo estaba cálido gracias a la presencia de los otros mamíferos. Instintivamente, María cubrió el cuerpo de su bebé con una ropa que tenía cerca de su mano. Estaba fascinada por los ojos de su bebé y nada hubiera podido distraerla del intenso intercambio de miradas que se establecía. Este intercambio de miradas le permitió alcanzar otro pico de oxitocina, lo cual provocó una nueva serie de contracciones uterinas que enviaron hacia el bebé un poco de la sangre preciosa acumulada en la placenta. Pronto la placenta fue liberada. Madre e hijo se sentían seguros. Al principio, María guiada por la parte del cerebro que compartimos con todos los mamíferos, estaba de rodillas. Luego de la liberación de la placenta, se puso de costado, con el bebé cerca de su corazón. En seguida, Jesús comenzó a mover la cabeza, a veces hacia la derecha, otras a la izquierda y, finalmente, a abrir la boca en forma de O. Guiado por el sentido del olfato, se acercaba cada vez más al pezón. María, que aun se encontraba dentro de un equilibrio hormonal particular, y por ello muy instintiva, sabía perfectamente cómo sostener a su bebé e hizo los movimientos necesarios para ayudarlo a encontrar el pecho. Fue así como Jesús y María transgredieron las reglas establecidas por los neocórtex de la comunidad humana. Jesús –un rebelde pacífico desafiando toda convención- había sido iniciado por su madre. Jesús mamó vigorosamente durante un largo rato. Con el sostén de su madre, salió victorioso de uno de los episodios más críticos de su vida. En breves instantes se había adaptado a la atmósfera y había comenzado a utilizar sus pulmones, se adaptó a las fuerzas de gravedad y a las diferencias de temperatura y entró en el mundo de los microbios. ¡Jesús es un héroe!

Imagen vía El Parto es Nuestro
Imagen vía El Parto es Nuestro

No había reloj en el establo. María no necesitaba saber cuánto tiempo Jesús había tomado su pecho antes de dormirse. La noche siguiente, María durmió un sueño ligero. Estaba vigilante, protectora y preocupada de satisfacer las necesidades de la más preciosa de las criaturas terrestres. Los días siguientes, María aprendió a sentir cuándo su bebé tenía necesidad de ser mecido. Había tal acuerdo entre ellos que ella sabía perfectamente adaptar el ritmo del balanceo a la demanda del bebé. Siempre meciéndolo, María se puso a canturrear unas melodías a las que agregó algunas palabras. Como millones de otras madres antes que ella, María descubrió así las canciones de cuna. Jesús comenzó a aprender lo que es el movimiento y el espacio. Aprendió también lo que es el ritmo y, entonces, comenzó a adquirir la noción de tiempo. Entró progresivamente en la realidad espacio-temporal. Luego María introdujo cada vez más palabras al tararear sus canciones de cuna. Entonces Jesús absorbió su lengua materna.

(1) Proto-Evangile de Jacques 19.2 Citado en: JesúsJean Paul Roux. Fayard, París 1989, p100.
(2) Jacob Lorber. L´enfance de Jesús ou l´evangile de Jacques. Capítulo 16 Editions Helios, Ginebra 1983. Título original : Die Jugend Jesu, Stuggart 1852.

Extracto del Libro: La Cientificación del Amor. EL Amor y la Ciencia. Capítulo 19. De Michel Odent.

La Salud Primal y su Impacto en la Vida de los Seres Humanos

Período Primal
El periodo primal es aquel lapso de tiempo en la vida del ser humano, que abarca la gestación, el nacimiento y el primer año de vida. Diversos estudios han confirmado que nuestro niveles de salud (o de enfermedad) durante la infancia y la vida adulta, están fuertemente determinados e influenciados por lo que ocurre durante el periodo primal.

Al final de este período nuestro sistema adaptativo primal, alcanza la madurez y es a partir de este sistema, sobre el cual se sientan las bases de nuestra salud a futuro, por lo que podemos decir que nuestro nivel de salud durante la infancia y la vida adulta, dependerá de cómo se ha establecido y estructurado este sistema. Pero veamos de lo que hablamos cuando nos referimos al sistema adaptativo primal.

El sistema psiconeuroinmunoendocrino….
El sistema psicoqué?
El sistema psiconeuroinmunoendocrino es un sistema complejo, no sólo de pronunciar, sino que porque está conformado por diferentes “subsistemas” (que como bien se deduce de su nombre estos son: el sistema nervioso, nuestra psique y los sistemas endocrinológico e inmunológico), que se encuentran íntimamente relacionados entre sí, conformando un todo que gobierna el funcionamiento de nuestro organismo y que intenta mantener un equilibrio en nuestros niveles de salud.
Es a este sistema, que el médico francés Michel Odent, reconocido obstetra defensor del parto fisiológico, lo ha llamado sistema adaptativo primal o primario, como una manera de romper con los esquemas obsoletos y artificiales de separación biológica del ser humano en distintos sistemas, como si fueran entes aislados.

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Salud Primal
La salud primal es el estado básico en el que nos encontramos al finalizar nuestro periodo primal, luego del cual debemos sacarle el mayor provecho posible y seguir cultivando ese nivel básico de salud.
A partir de numerosas investigaciones se ha llegado a reconocer que nuestra Salud, e incluso nuestra capacidad de amar, depende de los niveles de equilibrio alcanzados por el sistema adaptativo primal, al finalizar nuestro primer año de vida.

La salud primal se construye durante todo el periodo de estrecha dependencia de la madre, primero en el útero, luego durante el parto y después durante la lactancia. Todos los acontecimientos que tengan lugar durante este periodo de dependencia de la madre, influyen sobre ese estado de salud de base, que llamamos Salud Primal.

La Importancia de la Salud Primal
Para qué nos interesará conocer todo este entramado de conceptos, se preguntarán algunos.
Pues les diré que quienes venimos interesándonos por las relaciones vinculares de apego seguro, la salud mental de las personas y su estructuración psíquica, además de preocuparnos por los niveles de violencia, adicciones y enfermedad de nuestra sociedad, hemos comprendido no sólo a nivel empírico sino que a través de la evidencia científica, que el periodo que vivimos desde que estamos in útero hasta que logramos dar nuestros primeros pasos, es un periodo crítico de adaptación y muy sensible al ambiente, que va a dar cuenta de las condiciones de salud física, psicológica y mental de las personas durante el resto de su vida.

La Influencia del Ambiente
Dejando de lado las condiciones que tienen un componente puramente genético (tales como el síndrome de Down, la fibrosis quística, la hemofilia, la fenilcetonuria, entre otras), está bien establecido que en el origen de la mayor parte de las enfermedades y de nuestros rasgos de personalidad, se encuentran entremezclados tanto factores genéticos como ambientales.
Todos nosotros al momento de la concepción, hemos sido producto de una determinada información genética aportada por cada uno de nuestros padres biológicos. Algunos de esos genes se expresarán para dar como resultado los diversos órganos que nos componen, con sus funciones y todos nuestros caracteres particulares que nos hacen seres únicos individuales. Otros genes, aún sin desaparecer, serán silenciados y no se manifestarán. Esta expresión génica depende mucho de los factores ambientales que nos rodean durante el periodo primal y los cambios que éstos desencadenan, son heredables, es decir pueden ser transmitidos a la siguiente generación. El estudio de cómo afectan los factores ambientales en nuestro genoma, lo que ocurre principalmente durante el periodo pre y perinatal, se le denomina epigenética.

Artwork ©Katie m. Berggren ~ http://www.kmberggren.com
Artwork ©Katie m. Berggren ~ http://www.kmberggren.com

La literatura científica demuestra que la exposición continua a estresores ambientales durante el embarazo, tales como deficiencias en la alimentación (tanto por déficit como por exceso), infecciones en la madre, uso de drogas, el tabaquismo, el alcohol, el estrés, la falta de apoyo por parte de la pareja, entre otros, tienen injerencia en el desarrollo de algunas enfermedades a futuro en ese hijo/a. Se ha demostrado que niños con trayectorias de crecimiento intrauterino extremas, como son el retraso del crecimiento intrauterino y la macrosomía (bebés muy pequeños o muy grandes para su edad), tienen asociado un mayor riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares como la diabetes, dislipidemia e hipertensión, tanto en la vida infantil como adulta.
Otras investigaciones han permitido asociar que el nacimiento por cesárea o ciertas complicaciones durante el parto, tienen mayor riesgo de que ese niño presente más adelante algunos problemas de salud mental, u otras enfermedades como asma, algunas alergias, obesidad o diabetes tipo 1.
No quisiera abundar en información existente en este tema, la mayor parte de la evidencia científica al respecto se encuentra unificada en el sitio: http://www.primalhealthresearch.com/

En lo que me parece fundamental centrarnos y hacer hincapié, es que la manera en que somos concebidos, la forma en que nacemos y somos criados durante nuestro primer año de vida, no es trivial y tiene consecuencias de por vida.

Para la humanidad y en términos de salud pública, el período primal adquiere una trascendencia vital, pues en él se llevan a cabo procesos fundamentales que influirán en los niveles de salud y enfermedad de las personas, incluyendo nuestra capacidad de amar. Los fenómenos que allí ocurren, comprenden lo que hoy conocemos como Salud Primal, llamada así por ser la salud primera en el tiempo y también en importancia en la vida de cada uno de nosotros.
Conforme a lo que han venido señalando las investigaciones, es ya el momento de influir intencionadamente y de manera positiva en los procesos fisiológicos del embarazo, el parto y la crianza de los más pequeños.

Es por eso que resulta de primordial importancia cuidar de este periodo de la vida y proteger no sólo al binomio madre-hijo, sino también dar soporte e información a la pareja y a las familias en general, que les permita en conjunto vivir un embarazo saludable, armónico, empoderados de su ma-paternidad y recibir la llegada de ese nuevo ser como una experiencia amorosa, respetada, íntima en un ambiente cálido y sereno, como todo mamífero humano merece ser bienvenido al mundo.

Dra. María Inés Arce Valdés
Magíster en Salud Pública
Diplomada en Atención Primaria y Salud Familiar

Referencias bibliográficas

  1. La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad, Dr. Michel Odent, Edit. Ob Stare.
  2. El bebé es un mamífero, Dr. Michel Odent Edit. Ob Stare.
  3. La Vida Secreta del Niño antes de Nacer, Dr. Thomas Verny y John Kelly, Edit. Urano.
  4. Casanello P, et al. Programación epigenética placentaria en restricción del crecimiento intrauterino (RCIU). Rev Chil Pediatr. 2016. http://dx.doi.org/10.1016/j.rchipe.2016.04.009
  5. Casanello P, et al. Programación fetal de enfermedades crónicas: Conceptos actuales y epigenética. Rev Chil Pediatr. 2015; 86(3): 135-137.
  6. 2016 Dr. Michel Odent / Primal Health Research Centre

Una historia más de abuso

Se dice que de las

, el subconsciente borra de la memoria algunos detalles, como un mecanismo de defensa.
Pues el relato que les contaré es real, vivido en carne propia y puede ser que debido a lo fugaz e inesperado que fue, tenga recuerdos de sólo algunos fragmentos de aquella experiencia.

Un buen día de primavera, a plena luz del día, íbamos cuatro amigas caminando por una avenida principal por la que transitan una buena cantidad de autos. Por la misma vereda a lo lejos, divisé a un hombre caminando en dirección contraria a la nuestra. Ni siquiera recuerdo su rostro, ni cómo iba vestido, creo que el color de su pelo era oscuro y ondulado, no me llamó para nada la atención, íbamos entretenidas conversando, quizás de qué cosas de la vida que nos importan a nuestros 15 años.
De pronto pareciera ser que el tipo echó a correr hacia nosotras, yo no me percaté, seguramente iba mirando a alguna de mis amigas, cuando repentinamente siento de manera brusca y muy violenta una mano que toca y agarra mis genitales.
Por un segundo me paralicé, quedé en shock, cómo podía ser posible que alguien a quien no conocía pudiera tan sólo ponerme un dedo encima? Mis pulsaciones se aceleraron, mi boca se secó, mis piernas comenzaron a temblar, mis lágrimas sin pedir permiso arrancaron… no sólo sentí dolor físico, sino que una sensación de vulnerabilidad abrumadora. No sé ni cómo ni con qué fuerza interior, grité con una voz que ni yo reconocí, fue una voz de impotencia, de indignidad y humillación, una voz llena de miedo, de rabia y de dolor. Y ahí quedé en medio de las risas nerviosas de mis amigas que no entendían lo que había pasado, sumida en un espacio paralelo, ajeno, frío, gris, lleno de desconcierto y de dolor.

Esta historia de acoso, abuso y transgresión, es sólo una de las tantas que he vivido en mi vida y que me hicieron comprender desde corta edad, que por el sólo hecho de haber nacido con “rajita”, mi cuerpo puede ser pasado a llevar, mi opinión tiene menos valor, tengo derechos de rango inferior y que todo lo que puedo provocar en un hombre heterosexual es culpa mía.

Hoy digo #BastaYa
Hoy me visto de negro
Hoy vuelvo a alzar la voz y con esa misma fuerza de aquella vez, grito fuerte y claro

#NIUNAMENOS #VIVASNOSQUEREMOS
#disculpenlasmolestiasperonosestanmatando
#nosacosan #nosabusan #nosviolan #nosmatan
#NosotrasParamos
#Hartas