“La Crianza ha cambiado con los años”

Dr. Humberto Soriano B.
Presidente Sociedad Chilena de Pediatría
PRESENTE

Estimado Dr. Soriano:

A través de la presente nos dirigimos a Ud. para manifestar nuestra desaprobación por los contenidos expuestos en la editorial de la Revista El Estetoscopio N°98 titulada “La crianza ha cambiado con los años”.
Somos un grupo de profesionales que nos hemos formado en el acompañamiento de la maternidad y la crianza, y no podemos dejar de expresar nuestro asombro y preocupación ante lo descrito por la vicepresidenta de vuestra asociación, dra. Teresa Alarcón O.
En primer lugar, porque desde un punto de vista ético, nuestro rol como profesionales de la salud, es el de velar por el bienestar y la salud de quienes acuden por nuestro servicio, fundamentando nuestro actuar en el avance de los conocimientos científicos y tecnológicos. Nuestra tarea consiste en entregar información veraz, libre de prejuicios personales y otorgar cuidados y recomendaciones basados en la evidencia. Creemos que lo expresado en dicha editorial dista enormemente de esto, toda vez que de manera paternalista se presume que los padres siguen “modas” que nos “invaden” y los disocia de su rol de adulto protector y de cuidados hacia sus propios hijos.

Imagen de www.tripletsmum.com

El porteo es un sistema de transporte que asegura un contacto constante entre el niño y el adulto o porteador. Está lejos de ser una moda, de hecho la mayoría de las culturas ancestrales lo han practicado para asegurar el cuidado de los niños y al mismo tiempo poder llevar a cabo el resto de las funciones que debían desempeñar los adultos en la vida cotidiana. Si este se realiza respetando la ergonomía y fisonomía de los recién nacidos, lactantes y niños, constituye una opción segura para transportarlos, favoreciendo la relación de apego, la prevención en la aparición de plagiocefalia postural y displasia de cadera; disminuye el llanto, mejora la calidad de vida en madres con minusvalías físicas; ayuda al cuidado de bebés prematuros con alta precoz y, además, debiera recomendarse como parte del tratamiento en los casos de plagiocefalia postural, cólicos del lactante, reflujo gastroesofágico y displasia de cadera; mientras que al porteador le ofrece autonomía, movilidad y favorece la lactancia materna. Hoy en día en nuestro medio, existe una gran variedad de portabebés, entre ellos el fular, que es el que al parecer la doctora Alarcón confunde con “bufandas de 5 metros de largo”, el cual es una excelente herramienta que de mejor forma permite adaptarse a la postura que normalmente presentan los recién nacidos y prematuros, y que como especialistas del porteo, cuidamos siempre de respetar. A su vez, es sabido que el Sistema de Protección de la Infancia Chile Crece Contigo promueve el porteo mediante la entrega de otro tipo de portabebé denominado Mei Tai, a todas las madres que tienen su parto en los hospitales públicos del país. La opinión de la editorial, se contrapone por tanto, a las políticas públicas nacionales de salud.
En cuanto al colecho, la evidencia libre de sesgos e interpretaciones espurias, nos demuestra que manteniendo ciertas precauciones (tales como padres libres de consumo de drogas, alcohol o sustancias hipnóticas; uso de colchón de superficie dura y lisa, evitando el sobre abrigo y uso de almohadones, niño durmiendo en decúbito dorsal, exclusión de niños prematuros, con bajo peso de nacimiento y/o alimentados con fórmula, entre otras), no es mayor el riesgo de aplastamiento, asfixia o Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Las ciencias más actualizadas, con sustento en la antropología y la biología evolutiva nos enseñan que la manera natural de dormir del bebé humano es en íntimo contacto con su madre, pues demuestra que no sólo duerme mejor sino que también regula mejor su fisiología (temperatura corporal, frecuencia cardíaca, oxigenación en la sangre, etc.) y así como el colecho es un factor favorecedor de la lactancia materna y ésta a su vez tiene un efecto protector frente al SMSL, hoy en día existen asociaciones internacionales tales como la Sociedad Suiza de Pediatría y de Neonatología, la Asociación Española de Pediatría y la UNICEF de Reino Unido que aceptan su práctica como una decisión que recae en los padres, dando directrices para hacerlo bajo algunas de las condiciones de seguridad ya mencionadas.
En relación a la lactancia materna, si bien en el texto, no se entiende bien lo que se desea plantear con “En cuanto al manejo de lactancia y destete, percibo también dificultades o retrasos a la hora de iniciar la formación de hábitos saludables de sueño, horario de comidas, variaciones en los menús, transición de alimentos picados y enteros, etc.”, quisiéramos aclarar que la OMS, el Ministerio de Salud de Chile, el mismo Comité de Lactancia de Sochipe y muchas otras asociaciones internacionales vienen hace bastante tiempo recomendando en la alimentación de los niños, una lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y luego complementada con sólidos al menos hasta los dos años de edad, siendo el momento del destete una decisión propia del binomio madre-hijo/a.


Por otra parte, en la actualidad está universalmente aceptado que el sueño es un proceso evolutivo dependiente de la maduración individual del sistema nervioso y que se va adaptando a las necesidades de cada ser humano durante su desarrollo. Ya diversos estudios de finales del siglo XX han demostrado que la aplicación de métodos conductistas para lograr hábitos de sueño en los niños, además de no mejorar la calidad del descanso, pueden comprometer el desarrollo neuronal óptimo de ellos, afectando funciones cognitivas y afectivas complejas y aumentando el riesgo de psicopatología en el futuro.
Respecto al control de esfínter, éste constituye un proceso biológico determinado por la maduración neurológica del niño o niña con implicancias emocionales y en el desarrollo psicológico. Un enfoque centrado en las necesidades de los niños/as, no requiere de pautas de aprendizaje para lograr el control de esfínter, pues independiente de los estímulos que el adulto le entregue, él o ella controlará sus procesos de evacuación en el momento en que esté listo. Es por esto que más que enseñar al niño/a a controlar esfínter, la tarea de los padres es transmitirle la forma en que en nuestra cultura realizamos los procesos de evacuación, y ayudarlo en ello.

Esperamos con esta carta contribuir a mejorar la información que se entrega a las familias por parte de profesionales de la salud, buscando como fin último el bienestar físico y emocional de niños y niñas, a la vez que solicitamos una manifestación explícita de la Sociedad que preside, que permita señalar estos desaciertos, de manera de otorgar a la comunidad entera, lineamientos claros y acordes a la evidencia científica disponible en la actualidad.

Esperando grata acogida,

Saluda atte.

Dra. María Inés Arce Valdés
Médico cirujano- Magíster en Salud Pública- Diplomada en Atención Primaria y Salud Familiar- Consultora Internacional Certificada en Lactancia Materna
Directora ejecutiva Babywearing Chile

Enlace a la Editorial mencionada aquí

 

 

 

 

Bibliografía

  1. López Acuña, ES., Salmerón Ruiz, MA. El porteo ergonómico. Pediatr Integral 2014; XVIII (10): 774-780.
  2. Chile Crece Contigo. Porteo y uso del portabebé. Disponible en: http://www.crececontigo.gob.cl/tema/porteo-y-uso-del-portabebe/
  3. Mileva-Seitz, VR., Bakermans-Kranenburg, MJ., Battaini, C., Luijk, MP. Parent-child bed sharing: The good, the bad, and the burden of evidence. Sleep Med Rev. 2016 Mar 15.
  4. McKenna, JJ., Ball, H., Gettler, LT. (2007). Mother infant cosleeping, breastfeeding and sudden infant death syndrome: what biological anthropology has discovered about normal infant sleep and pediatric sleep medicine. Yearbook of physical anthropology, 50, 133-161.
  5. Ball, H. L., & Volpe, L. E. (2013). Sudden Infant Death Syndrome (SIDS) risk reduction and infant sleep location – moving the discussion forward. Soc Sci Med, 79, 84-91.
  6. Landa Rivera, L., Díaz-Gómez, M., Gómez Papi, A., Paricio Talayero, J. M., Pallás Alonso, C. R., Hernández Aguilar, MT., Romero Escós, MD. et al. (2012). El colecho favorece la práctica de la lactancia materna y no aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante. Dormir con los padres. Rev Pediatr Aten Primaria, 14, 53-60.
  7. Jenni, O., Bucher, H. U., Gosztonyi, L., Hösli, I., Honigmann, S., Sutter, M., & Aeschlimann, C. (2013). Bedsharing und plötzlicher Kindstod: Aktuelle Empfehlungen. Paediatrica, 24(5), 9-11.
  8. UNICEF UK Infosheet (2014). Statement on Co-sleeping following publication of new NICE postnatal guidance. Disponible en: https://www.unicef.org.uk/babyfriendly/wp-content/uploads/sites/2/2014/12/statement_NICE_guidance_co-sleeping_2014.12.pdf
  9. Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. Colecho, Síndrome de muerte súbita del lactante y Lactancia materna. Recomendaciones actuales de consenso. Disponible en: http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/201406-colecho-muerte-subita.pdf
  10. OMS, 16 febrero 2018. Alimentación del lactante y del niño pequeño. Disponible en: http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/infant-and-young-child-feeding
  11. Ednick, M., Cohen, A. P., McPhail, G. L., Beede, D., Simakajornboon, N., & Amin, R. S. (2009). A review of the effects of sleep during the first year of life on cognitive, psychomotor, and temperament development. Sleep, 32(11).
  12. Scholle, S., Wiater, A., & Scholle, H. C. (2012). Normative values of polysomnographic parameters in childhood and adolescence: arousal events. Sleep Med, 13(3), 243-251.
  13. Berrozpe Martínez, M. ¡Dulces Sueños! Cómo lograr que tus hijos duerman tranquilos. Alianza Editorial, S.A., Madrid.
  14. Cohen, MM., Jing, D., Yang, RR., Tottenhama, N., Leeb, FS., Caseya, BJ. (2013). Early-life stress has persistent effects on amygdala function and development in mice and humans. PNAS, 110(45), 18274-18278.

Relactancias y Lactancias Inducidas (parte 2)

Inducción de la Lactancia

Nos referimos a este término cuando una mujer que no se encuentra en puerperio, produce leche. Un embarazo previo por lo tanto, no constituye condición sine qua non para que una mujer produzca leche. Lo que sí será necesario, es la preparación de los pechos y la estimulación mecánica del pezón de manera más o menos constante.

Este método utilizado mayoritariamente por madres adoptivas que desean amamantar a su hijo, cumple no sólo con la función de alimentarlo sino que, por sobre todo, el de generar una conexión íntima y profunda con ese bebé.

Por lo general, los resultados de una inducción pueden verse dentro de 2 a 6 semanas; sin embargo el tiempo que se requiere para que comience a apreciarse la salida de leche es variable y difícil de predecir.

Asimismo, la cantidad de leche que producen las mujeres también fluctúa entre ellas. Algunas probablemente no obtendrán la suficiente cantidad de leche para establecer o re-establecer la alimentación exclusiva al pecho, mientras otras podrán conseguir un suministro completo en pocos días. Lo importante será no tener expectativas concretas acerca de cuándo se producirán determinadas cantidades de leche. Si el deseo de la madre es amamantar a su hijo, siempre valdrá la pena hacer el intento, pues independiente de los resultados, en todos los casos se verá favorecida la relación madre-hijo a través del contacto con el pecho materno.

Por lo general, el proceso de adopción no es todo lo fácil ni expedito que quisiéramos que fuera, de hecho todo lo burocrático que hay tras ello puede causar mucho estrés. Por esto es necesario dar un buen apoyo e información a la madre y su pareja. Entregar una consejería especializada y cercana, considerando además la edad del hijo, las experiencias previas de lactancia en la madre y cualquier problema médico que pudiera interferir en el amamantamiento.

Krishna amamantado por su madre adoptiva Yasoda www.flickr.com/photos/genista/4284284368/

Los pasos a seguir son bastantes similares a los de la relactancia. La diferencia está en que si se sabe con antelación el momento de la llegada del niño a casa, la madre podrá comenzar a estimular la lactancia con la expresión manual de sus mamas y la estimulación de sus pezones durante un par de meses previos. Esto debería llevarse a cabo preferentemente de manera sistemática y en un horario definido, con masajes y estimulaciones frecuentes y de corta duración. En algunos casos es posible que se requiera ayuda farmacológica mediante el uso de hormonas o galactagogos que podrían ser prescritos durante las primeras semanas de inducción.

Tras la llegada del niño/a, según sea su edad y su reacción al ofrecimiento del pecho, habrá que buscar distintas estrategias para encantarlo/a y despertar en él o ella los mecanismos de alimentación que trae incorporado instintivamente en su sistema biológico. Es conveniente tener presente que la lactancia es EL sistema de alimentación que traemos por defecto todos los mamíferos humanos, por lo que es muy probable que tarde o temprano, con una dosis de calma y paciencia, termine acoplándose y succionando adecuadamente. Con la estimulación frecuente del niño al pecho y suministrándole la leche de fórmula a través de un suplementador, se debería ir observando un aumento en la producción láctea de la madre.

En lo posible habría que evitar el uso de tetinas o chupetes que podrían generar en el niño/a una confusión con el pezón, pues el mecanismo de succión entre ellos es diferente. Se recomienda entonces ofrecer, si fuera necesario, la leche artificial o demás suplementos, mediante jeringa, cuchara o vasito.

¿Qué podríamos observar en los casos de Relactancia y Lactancia Inducida?
  • En la madre:
    • Al principio, lo más probable es que salga muy poca leche o casi nada. El llamado es a conservar la calma y no frustrarse. Recordar que en la perseverancia se recogerán los frutos (en este caso, la leche). Considerar que el solo hecho del contacto corporal cercano madre-hijo, ya tiene múltiples ventajas que favorecerán el establecimiento de un vínculo de apego saludable.
    • La primera señal de que la producción de leche se está iniciando podría ser una mayor sensibilidad en los pechos, un ligero aumento de tamaño y cambios en su vascularización.
    • Pueden ocurrir irregularidades en el ciclo menstrual o incluso amenorrea, que es la ausencia de menstruación. Sin embargo la presencia de ciclos menstruales regulares, no descarta la existencia de una buena respuesta en la producción láctea.
    • Aumento de sus requerimientos calóricos, lo que demandará una dieta equilibrada y saludable.
    • Es posible que experimente un aumento de su peso corporal asociado a la respuesta del organismo frente al desarrollo de las reservas para la lactancia (aumento de la retención de líquidos y del apetito).
  • En el niño:
    • Es muy posible que presente cambios en sus deposiciones, tornándose más líquidas, amarillentas y frecuentes. Esto es una buena señal de que el niño está tomando leche materna, debido al efecto que tiene la lactosa presente en ella.
    • Es necesario cerciorarse que esté recibiendo la alimentación que requiere. En un principio habrá que realizarle controles frecuentes, para ir evaluando sus parámetros de crecimiento e ir disminuyendo el uso de fórmula, si fuera el caso.
  • En ambos:
    • Con el tiempo, tanto la madre como el niño podrán ir acomodándose a las diferentes técnicas o posturas de amamantamiento que mejor le permitan adaptarse y obtener los mayores beneficios en este proceso.
    • La relactancia y la lactancia inducida son situaciones que requieren un firme y constante apoyo y compromiso por parte de la pareja de la madre, del entorno familiar y de los profesionales de la salud que atienden a la díada, pues constituyen factores claves para la seguridad y confianza que ambos necesitan.
    • A través de la lactancia materna, madre e hijo recibirán todas las múltiples bondades y beneficios que trae consigo esta maravillosa práctica de alimentación que compartimos todos los mamíferos.

Dra. María Inés Arce Valdés

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Leona amamantando a un leopardo
Créditos: Joop Van Der Linde/ Ndutu Safari Lodge Via Ap

 

Relactancias y Lactancias Inducidas (parte 1)

La Leche Materna, un bien de consumo ilimitado

¿Es posible volver a amamantar a un(a) hijo(a) que ya hemos destetado?
Una madre que jamás ha amamantado o que desea alimentar con su propia leche a su hijo(a) adoptivo(a) ¿puede hacerlo?

En la mayoría de las veces, la respuesta es un Sí. Sí se puede volver a amamantar luego de que la lactancia, por cualquier motivo o razón se haya suspendido; y el éxito que se obtenga, ya sea que se termine alimentando al niño/a de manera parcial o completa con leche materna, dependerá en gran medida de la motivación y la persistencia de la madre en lograrlo, pero también de tener el apoyo suficiente y la información adecuada al respecto. También es totalmente posible que una mujer que no haya pasado por una condición de embarazo previa, pueda producir leche de sus mamas; de hecho existen muchos casos de madres adoptivas que han sido capaces de amamantar a sus hijos no biológicos, al menos parcialmente, por el tiempo que han querido.

Hablamos respectivamente de los conceptos de Relactancia y de Inducción de la Lactancia, históricamente practicados en épocas de desastres o epidemias con el objeto de entregar una alimentación segura a los niños que habían dejado de lactar o a aquellos que habían perdido a sus madres o éstas no podían amamantarlos, y al no haber más alternativas, una amiga o pariente de la familia asumía la responsabilidad de dar el pecho.

Lo maravilloso de todo este proceso fisiológico de la lactancia, es que, afortunadamente su naturaleza va en contra del principio más básico de la economía de mercado. Aquí no entra en juego la escasez de recursos (en este caso, la leche), pues sabemos que si el sistema neuroendocrino de la mujer se encuentra en condiciones saludables, a mayor demanda, mayor será la producción, y esto está única y directamente relacionado con el estímulo de la succión o con el bombeo del pecho (o ambos). En la mayoría de los casos, las madres somos capaces de producir este “bien de consumo” de manera ilimitada, vale decir, la leche suficiente para cubrir todos los requerimientos nutricionales que el niño o niña necesita para su óptimo desarrollo y crecimiento, incluyendo también en esto a las madres que amamantan a gemelos o mellizos. De esta manera es la succión y la extracción de la leche, las que provocan el incremento en los niveles de prolactina y oxitocina, hormonas claves que actúan en la glándula mamaria estimulando la producción y eyección de la leche suficiente para alimentar a uno o más lactantes a la vez.

Relactancia

Decíamos que es el proceso a través del cual una mujer puede volver a producir leche, luego que el amamantamiento ha sido interrumpido.

¿Cómo es posible recuperar o producir nuevamente la leche que el niño requiere?
  • En primer lugar, con mucha paciencia y confianza en uno misma y en que el cuerpo será capaz de responder a la necesidad de alimentar al propio hijo/a.
  • También se requerirá de un buen apoyo tanto en lo emocional, como en lo logístico-doméstico, pues la madre idealmente debe estar disponible para ofrecer el pecho con bastante frecuencia o toda vez que el niño demuestre señales de hambre o interés por mamar.
  • El otro gran componente para obtener buenos resultados, es la estimulación del pezón, ya sea a través de la succión del niño o del masaje y extracción manual o eléctrica de la mama. Para esto último es probable que sea conveniente colocar un poco de lanolina en el pezón y propiciar la frecuencia más que la duración de la extracción. Podría ser más efectivo por ejemplo, extraerse unos 5 a 7 minutos por lado cada 1 a 2 horas, que estar muchos minutos extrayendo en el pecho cada 3 o más horas. La succión por parte del niño/a casi siempre ofrece mejores resultados y la respuesta es mayor durante la noche que durante el día, por lo que es muy importante no suprimir las tomas nocturnas.
  • Mientras se recupera la producción, se debe ir reduciendo poco a poco la cantidad de leche de fórmula que el bebé estaba recibiendo e ir sustituyéndola paulatinamente por la leche materna. Para ello es de gran utilidad el empleo de suplementadores,
    Suplementador casero
    Fuente: http://www.unicef.cl/lactancia/galeria/03.htm

    mediante los cuales se entrega la leche que el niño/a estaba tomando a través de una sonda la que por un lado se introduce en una bolsa, botella o taza con el alimento lácteo y la otra punta se coloca en el pecho materno cercana al pezón, lo que permite proporcionar al lactante un flujo continuo de alimento suplementario mientras está mamando y estimulando el pecho y el pezón. Poco a poco, de acuerdo a los controles de peso del bebé, su estado general y la frecuencia de pañales sucios y mojados, se podrá ir disminuyendo la cantidad de leche artificial para ir supliéndola por la de su propia madre.

  • Por lo general, mientras más pequeño es el niño, más fácil es que se agarre al pecho y logre una buena succión. En niños mayores o que rechazan el pecho habrá que reforzar la paciencia, continuar con la extracción y ofrecérselo en momentos de calma, mimos y juego. Algunos terminarán mamando muy bien y otros probablemente sólo tomarán la leche materna mediante mamadera o vasito.
  • Hacer mucho contacto piel con piel, madre e hijo con torso desnudo, favorecerá la liberación de las hormonas que juegan un rol fundamental en la lactancia materna. Se ha documentado que niños que nunca han sido amamantados o se han rehusado hacerlo, luego de ofrecerles contacto corporal frecuente con su madre, comienzan a amamantar espontáneamente.
  • En algunos casos será necesario el uso de galactagogos que deben ser indicados por médico experto y que si bien no son cien por ciento indispensables, en algunos casos podrán acelerar este proceso.
  • Por último, es necesario saber que en momentos de angustia o de estrés puede verse disminuida sobre todo la eyección de la leche, más que su producción, lo cual será momentáneo y si se continúa lactando, pronto podrá reanudarse normalmente el amamantamiento.

Para saber más sobre Relactancia y Lactancia Inducida, en el próximo post tendrás más información.

Dra. María Inés Arce Valdés

La calidad de los estudios sobre el uso de antipsicóticos durante la lactancia

En algunas situaciones clínicas, los medicamentos denominados antipsicóticos o neurolépticos, son indicados para el tratamiento en depresión.

Durante el puerperio (postparto), el uso de uno de ellos; el Sulpiride (más conocido comercialmente como Sulpilan®), está ampliamente difundido entre muchas madres que amamantan, pues uno de sus efectos colaterales es que aumenta la secreción de prolactina y por ende también, la producción de leche. En la mayoría de los casos, su administración se realiza sin prescripción médica (se vende en farmacias sin receta) o bajo una indicación clínica de dudoso criterio.

Si bien está descrito que la sulpirida se encuentra dentro de los medicamentos con bajo riesgo para la lactancia y el lactante, hay estudios que demuestran que se excreta en la leche materna en cantidad moderada y puede generar somnolencia en lo(a)s niño(a)s que amamantan. Por otra parte, la utilidad de la sulpirida como galactogogo (sustancia que estimula la secreción de prolactina, generando un aumento en la producción de leche) ha sido discutida por utilizar metodología cuestionable en los trabajos que muestran esta cualidad.

Un estudio publicado recientemente en el European Journal of Clinical Pharmacology demostró que, de 51 investigaciones publicadas respecto a los efectos que tiene el uso de antipsicóticos durante la lactancia en los menores amamantados, sólo dos de ellos cumplieron los estándares de calidad basándose en las orientaciones de la FDA (Food and Drug Administration) y de ILCA (International Lactation Consultant Association).

En los estudios restantes, donde se evaluaron drogas tales como clorpromazina, clozapina, haloperidol, sulpirida, entre otras, no se calcularon adecuadamente los criterios de evaluación que determinan el paso de estos medicamentos a la leche materna.

Esta revisión determinó que la mayoría de los estudios sobre la seguridad en el uso de antipsicóticos durante la lactancia, no cumplió los criterios de evaluación recomendados, por lo que concluyó que es necesario realizar estudios adicionales para asegurar o descartar la presencia de reacciones adversas de estos medicamentos en el lactante.

El mejor galactogogo siempre será ofrecer el pecho con frecuencia y a demanda del bebé, con un acople correcto. Para ello, antes de emplear algún fármaco, es primordial ofrecer apoyo adecuado a la madre con dificultades en la lactancia, detectar oportunamente las causas fisiológicas o médicas de baja producción de leche, y descartadas estas últimas, potenciar la autoconfianza en la mujer, en que su cuerpo es capaz de producir el suficiente alimento esencial para el normal crecimiento y desarrollo de su hijo/a: SU PROPIA LECHE.

Dra. María Inés Arce Valdés

Bibliografía:

  1. “The quality of lactation studies including antipsychotics” Hummels, H., Bertholee, D., van der Meer, D. et al. Eur J Clin Pharmacol (2016) 72: 1417.
  2. Drug and Lactation Database (LACTMED). CAS Registry Number: 15676-16-1
  3. www.e-lactancia.org http://www.e-lactancia.org/producto/1424

Nueva Mirada sobre la Navidad

Un recién nacido entre un asno y un buey: muchos comparten hoy esta imagen simplificada de la Navidad. Mi propia imagen de la Navidad está inspirada en lo que aprendí de las mujeres que traían a su bebé al mundo en la más completa intimidad, sin sentirse guiadas u observadas. Está también influenciada por el Evangilium Jacobi Minoris, es decir, el protoevangelio de Jacques le Mineur (1). Este evangelio fue salvado del olvido, a mediados del siglo XIX, por el místico austríaco Jacob Sorber, autor de La infancia de Jesús (2). Según estos textos, José partió a la búsqueda de una partera. Cuando regresó, Jesús ya había nacido. Cuando la deslumbrante luz se atenuó, la partera se encontró ante una escena increíble, ¡Jesús ya había encontrado el pecho de su madre! La comadrona exclamó entonces: “¿Quién ha visto jamás un niño que apenas nacido tome el pecho de su madre?” Es el signo evidente de que este niño al convertirse en hombre, un día juzgaría según el Amor y no según la Ley.

Imagen via Imágenes de la Virgen María
Imagen via Imágenes de la Virgen María

El día que Jesús estuvo listo para su llegada al mundo, María recibió un mensaje-un mensaje de humildad. Se encontraba en un establo, entre otros mamíferos. Sin decir palabra alguna, sus compañeros la ayudaron a comprender que en esa circunstancia debería aceptar su condición de mamífero. Debería sobrellevar su handicap de ser humano y quitarse de encima la efervescencia de su intelecto. Debería segregar las mismas hormonas que los otros mamíferos cuando dan a luz a sus bebés, haciendo actuar la parte primitiva del cerebro que todos tenemos en común. La situación era ideal para que María se sintiera segura. El “trabajo” pudo establecerse en las mejores condiciones posibles. Habiendo percibido el mensaje de humildad y aceptado su condición de mamífero, María se reencontró en cuatro patas. En tal postura, y en la oscuridad de la noche, ella se desconectó fácilmente del mundo. Poco después de su nacimiento, Jesús se encontró en los brazos de una madre extática, tan instintiva como puede serlo una madre mamífera que viene de parir. En una atmósfera verdaderamente sagrada, Jesús fue recibido y pudo, fácil y progresivamente, eliminar las hormonas del stress que necesitó segregar para nacer. El cuerpo de María estaba muy caliente. El establo mismo estaba cálido gracias a la presencia de los otros mamíferos. Instintivamente, María cubrió el cuerpo de su bebé con una ropa que tenía cerca de su mano. Estaba fascinada por los ojos de su bebé y nada hubiera podido distraerla del intenso intercambio de miradas que se establecía. Este intercambio de miradas le permitió alcanzar otro pico de oxitocina, lo cual provocó una nueva serie de contracciones uterinas que enviaron hacia el bebé un poco de la sangre preciosa acumulada en la placenta. Pronto la placenta fue liberada. Madre e hijo se sentían seguros. Al principio, María guiada por la parte del cerebro que compartimos con todos los mamíferos, estaba de rodillas. Luego de la liberación de la placenta, se puso de costado, con el bebé cerca de su corazón. En seguida, Jesús comenzó a mover la cabeza, a veces hacia la derecha, otras a la izquierda y, finalmente, a abrir la boca en forma de O. Guiado por el sentido del olfato, se acercaba cada vez más al pezón. María, que aun se encontraba dentro de un equilibrio hormonal particular, y por ello muy instintiva, sabía perfectamente cómo sostener a su bebé e hizo los movimientos necesarios para ayudarlo a encontrar el pecho. Fue así como Jesús y María transgredieron las reglas establecidas por los neocórtex de la comunidad humana. Jesús –un rebelde pacífico desafiando toda convención- había sido iniciado por su madre. Jesús mamó vigorosamente durante un largo rato. Con el sostén de su madre, salió victorioso de uno de los episodios más críticos de su vida. En breves instantes se había adaptado a la atmósfera y había comenzado a utilizar sus pulmones, se adaptó a las fuerzas de gravedad y a las diferencias de temperatura y entró en el mundo de los microbios. ¡Jesús es un héroe!

Imagen vía El Parto es Nuestro
Imagen vía El Parto es Nuestro

No había reloj en el establo. María no necesitaba saber cuánto tiempo Jesús había tomado su pecho antes de dormirse. La noche siguiente, María durmió un sueño ligero. Estaba vigilante, protectora y preocupada de satisfacer las necesidades de la más preciosa de las criaturas terrestres. Los días siguientes, María aprendió a sentir cuándo su bebé tenía necesidad de ser mecido. Había tal acuerdo entre ellos que ella sabía perfectamente adaptar el ritmo del balanceo a la demanda del bebé. Siempre meciéndolo, María se puso a canturrear unas melodías a las que agregó algunas palabras. Como millones de otras madres antes que ella, María descubrió así las canciones de cuna. Jesús comenzó a aprender lo que es el movimiento y el espacio. Aprendió también lo que es el ritmo y, entonces, comenzó a adquirir la noción de tiempo. Entró progresivamente en la realidad espacio-temporal. Luego María introdujo cada vez más palabras al tararear sus canciones de cuna. Entonces Jesús absorbió su lengua materna.

(1) Proto-Evangile de Jacques 19.2 Citado en: JesúsJean Paul Roux. Fayard, París 1989, p100.
(2) Jacob Lorber. L´enfance de Jesús ou l´evangile de Jacques. Capítulo 16 Editions Helios, Ginebra 1983. Título original : Die Jugend Jesu, Stuggart 1852.

Extracto del Libro: La Cientificación del Amor. EL Amor y la Ciencia. Capítulo 19. De Michel Odent.

Tener pezones planos o invertidos ¿Afecta la Lactancia?

La mayoría de los pezones planos o invertidos no son un impedimento en sí mismo para la lactancia, ya que durante el amamantamiento los bebés no debieran agarrarse del pezón, sino más bien de una buena parte de la areola. Además, durante el embarazo el tejido que los conforma gana elasticidad, lo que facilita su protrusión, permitiendo el acople de la boca del niño/a al pecho. Otra buena noticia es que este tipo de pezones, con gran frecuencia llegan a modificar su forma con la propia succión del bebé durante las mamadas, por lo que no debieran haber mayores inconvenientes durante la lactancia.

Para lograr un buen acople es muy importante- junto con NO separar al niño de su madre durante las primeras una a dos horas de haber nacido- que la primera succión que haga el recién nacido sea la del pecho de su madre, evitando el uso de tetinas, chupetes o pezoneras y que además, se le ofrezca el pezón que pareciera tener más problemas, para que esto produzca una impronta en el recién nacido, es decir, que deje una especie de huella en su cerebro, en la que a través de la succión del pezón se genere un vínculo con su madre, identificándolo como fuente de placer, seguridad y confort. Si el bebé se agarra bien la primera vez, lo más probable es que luego ya no tenga problemas.

pezones

¿Qué se puede hacer previo al parto? SÓLO confiar en que tendrás la capacidad para amamantar a tu hijo/a! Los estudios han demostrado que realizar ciertos ejercicios para estimular la salida del pezón, usar pezoneras, amapolas u otros implementos durante el embarazo tiene el mismo efecto que no hacer NADA. Así que disfruta tu embarazo y prepárate para recibir a tu bebé en las mejores condiciones físicas y emocionales posibles.

Para ello, es necesario saber que hay algunos factores durante el parto y posterior al nacimiento, que pueden dificultar las tomas y que es importante tener en cuenta:

  • La administración excesiva de suero por vía endovenosa durante el trabajo de parto, puede llegar a provocar pezones planos o exacerbar su existencia de manera transitoria.
  • Inicio de la lactancia después de las 2 horas de producido el parto. Lo ideal es que el bebé tenga contacto con el pecho materno antes de la primera hora de haber nacido. Este es el momento en que el niño se encuentra activo, con todos los instintos a flor de piel, es capaz de reptar por el vientre materno y mamar por sí solo, incluso de un pezón plano o invertido, generando la impronta con el pecho de su madre. Pasadas las dos horas, el recién nacido entra en un período de letargia y puede dormir durante muchas horas.
  • Los horarios estrictos conviene evitarlos, ya que esto favorece la ingurgitación de las mamas, convirtiéndolas en un impedimento para el buen agarre del bebé.
  • El uso temprano de chupetes o mamaderas confunde al niño y puede terminar prefiriéndolos ya que son más fáciles de chupar.
  • A los comentarios desalentadores por parte de familiares o profesionales que no están actualizados en temas de lactancia, definitivamente ¡haz oídos sordos!

Recomendaciones para lograr una buena toma en estos casos:

  • Busca posiciones que permitan adaptarse a las características anatómicas de tu pecho (el uso de cojines, la posición a caballito, la madre recostada en posición biológica, suelen ayudar a lograr un buen acople).
  • Amamanta a libre demanda, es decir sin limitar la duración ni los horarios de las tomas, estando pendiente a las señales tempranas de hambre de tu bebé.
  • Si existe congestión mamaria, extráete un poco de leche antes de dar de mamar, para favorecer el agarre.
  • La protrusión del pezón puede verse favorecida al frotarlo suavemente o con el contacto de éste con agua fría.
  • El uso de sacaleches antes de las mamadas puede ayudar a la formación del pezón durante los primeros días.
  • Uso de jeringa invertida: generalmente se ocupa una jeringa de 10 o 20 ml (dependiendo del tamaño del pezón), se corta por la parte dojeringa-invertidande se montaría la aguja y el émbolo se coloca por ese lado. La parte por donde originalmente debiese ir el émbolo, se coloca en la areola, se tira del émbolo hasta hacer salir el pezón, sin provocar incomodidad y se mantiene durante 1 minuto. Para retirar la jeringa, se empuja el émbolo hacia la posición original para dejar de hacer presión. Inmediatamente luego de esto, se ofrece el pecho al bebé.
  • En algunos casos puede ser útil el uso de pezoneras de forma temporal, sobre todo en los bebés que se resbalan y no logran sujetarse de la aréola. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la transferencia de leche puede disminuir utilizando este método, por lo que habrá que estar muy atentos al incremento de peso del bebé.
  • Si nada de esto funciona, lo mejor será buscar ayuda con algún/a experto/a.

Existe sólo un tipo de pezón invertido (grado 3) en el que se hace prácticamente imposible la lactancia, en el que existe gran cantidad de fibrosis y puede haber incluso retracción de los ductos lácteos, por lo que si tienes dudas, es aconsejable una evaluación previa al parto con alguien experto para que con el examen físico descarte cualquier complicación y puedas disfrutar de tu lactancia como tú y tus hijos se merecen.

Dra. María Inés Arce Valdés