Relactancias y Lactancias Inducidas (parte 2)

Inducción de la Lactancia

Nos referimos a este término cuando una mujer que no se encuentra en puerperio, produce leche. Un embarazo previo por lo tanto, no constituye condición sine qua non para que una mujer produzca leche. Lo que sí será necesario, es la preparación de los pechos y la estimulación mecánica del pezón de manera más o menos constante.

Este método utilizado mayoritariamente por madres adoptivas que desean amamantar a su hijo, cumple no sólo con la función de alimentarlo sino que, por sobre todo, el de generar una conexión íntima y profunda con ese bebé.

Por lo general, los resultados de una inducción pueden verse dentro de 2 a 6 semanas; sin embargo el tiempo que se requiere para que comience a apreciarse la salida de leche es variable y difícil de predecir.

Asimismo, la cantidad de leche que producen las mujeres también fluctúa entre ellas. Algunas probablemente no obtendrán la suficiente cantidad de leche para establecer o re-establecer la alimentación exclusiva al pecho, mientras otras podrán conseguir un suministro completo en pocos días. Lo importante será no tener expectativas concretas acerca de cuándo se producirán determinadas cantidades de leche. Si el deseo de la madre es amamantar a su hijo, siempre valdrá la pena hacer el intento, pues independiente de los resultados, en todos los casos se verá favorecida la relación madre-hijo a través del contacto con el pecho materno.

Por lo general, el proceso de adopción no es todo lo fácil ni expedito que quisiéramos que fuera, de hecho todo lo burocrático que hay tras ello puede causar mucho estrés. Por esto es necesario dar un buen apoyo e información a la madre y su pareja. Entregar una consejería especializada y cercana, considerando además la edad del hijo, las experiencias previas de lactancia en la madre y cualquier problema médico que pudiera interferir en el amamantamiento.

Krishna amamantado por su madre adoptiva Yasoda www.flickr.com/photos/genista/4284284368/

Los pasos a seguir son bastantes similares a los de la relactancia. La diferencia está en que si se sabe con antelación el momento de la llegada del niño a casa, la madre podrá comenzar a estimular la lactancia con la expresión manual de sus mamas y la estimulación de sus pezones durante un par de meses previos. Esto debería llevarse a cabo preferentemente de manera sistemática y en un horario definido, con masajes y estimulaciones frecuentes y de corta duración. En algunos casos es posible que se requiera ayuda farmacológica mediante el uso de hormonas o galactagogos que podrían ser prescritos durante las primeras semanas de inducción.

Tras la llegada del niño/a, según sea su edad y su reacción al ofrecimiento del pecho, habrá que buscar distintas estrategias para encantarlo/a y despertar en él o ella los mecanismos de alimentación que trae incorporado instintivamente en su sistema biológico. Es conveniente tener presente que la lactancia es EL sistema de alimentación que traemos por defecto todos los mamíferos humanos, por lo que es muy probable que tarde o temprano, con una dosis de calma y paciencia, termine acoplándose y succionando adecuadamente. Con la estimulación frecuente del niño al pecho y suministrándole la leche de fórmula a través de un suplementador, se debería ir observando un aumento en la producción láctea de la madre.

En lo posible habría que evitar el uso de tetinas o chupetes que podrían generar en el niño/a una confusión con el pezón, pues el mecanismo de succión entre ellos es diferente. Se recomienda entonces ofrecer, si fuera necesario, la leche artificial o demás suplementos, mediante jeringa, cuchara o vasito.

¿Qué podríamos observar en los casos de Relactancia y Lactancia Inducida?
  • En la madre:
    • Al principio, lo más probable es que salga muy poca leche o casi nada. El llamado es a conservar la calma y no frustrarse. Recordar que en la perseverancia se recogerán los frutos (en este caso, la leche). Considerar que el solo hecho del contacto corporal cercano madre-hijo, ya tiene múltiples ventajas que favorecerán el establecimiento de un vínculo de apego saludable.
    • La primera señal de que la producción de leche se está iniciando podría ser una mayor sensibilidad en los pechos, un ligero aumento de tamaño y cambios en su vascularización.
    • Pueden ocurrir irregularidades en el ciclo menstrual o incluso amenorrea, que es la ausencia de menstruación. Sin embargo la presencia de ciclos menstruales regulares, no descarta la existencia de una buena respuesta en la producción láctea.
    • Aumento de sus requerimientos calóricos, lo que demandará una dieta equilibrada y saludable.
    • Es posible que experimente un aumento de su peso corporal asociado a la respuesta del organismo frente al desarrollo de las reservas para la lactancia (aumento de la retención de líquidos y del apetito).
  • En el niño:
    • Es muy posible que presente cambios en sus deposiciones, tornándose más líquidas, amarillentas y frecuentes. Esto es una buena señal de que el niño está tomando leche materna, debido al efecto que tiene la lactosa presente en ella.
    • Es necesario cerciorarse que esté recibiendo la alimentación que requiere. En un principio habrá que realizarle controles frecuentes, para ir evaluando sus parámetros de crecimiento e ir disminuyendo el uso de fórmula, si fuera el caso.
  • En ambos:
    • Con el tiempo, tanto la madre como el niño podrán ir acomodándose a las diferentes técnicas o posturas de amamantamiento que mejor le permitan adaptarse y obtener los mayores beneficios en este proceso.
    • La relactancia y la lactancia inducida son situaciones que requieren un firme y constante apoyo y compromiso por parte de la pareja de la madre, del entorno familiar y de los profesionales de la salud que atienden a la díada, pues constituyen factores claves para la seguridad y confianza que ambos necesitan.
    • A través de la lactancia materna, madre e hijo recibirán todas las múltiples bondades y beneficios que trae consigo esta maravillosa práctica de alimentación que compartimos todos los mamíferos.

Dra. María Inés Arce Valdés

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Leona amamantando a un leopardo
Créditos: Joop Van Der Linde/ Ndutu Safari Lodge Via Ap

 

Relactancias y Lactancias Inducidas (parte 1)

La Leche Materna, un bien de consumo ilimitado

¿Es posible volver a amamantar a un(a) hijo(a) que ya hemos destetado?
Una madre que jamás ha amamantado o que desea alimentar con su propia leche a su hijo(a) adoptivo(a) ¿puede hacerlo?

En la mayoría de las veces, la respuesta es un Sí. Sí se puede volver a amamantar luego de que la lactancia, por cualquier motivo o razón se haya suspendido; y el éxito que se obtenga, ya sea que se termine alimentando al niño/a de manera parcial o completa con leche materna, dependerá en gran medida de la motivación y la persistencia de la madre en lograrlo, pero también de tener el apoyo suficiente y la información adecuada al respecto. También es totalmente posible que una mujer que no haya pasado por una condición de embarazo previa, pueda producir leche de sus mamas; de hecho existen muchos casos de madres adoptivas que han sido capaces de amamantar a sus hijos no biológicos, al menos parcialmente, por el tiempo que han querido.

Hablamos respectivamente de los conceptos de Relactancia y de Inducción de la Lactancia, históricamente practicados en épocas de desastres o epidemias con el objeto de entregar una alimentación segura a los niños que habían dejado de lactar o a aquellos que habían perdido a sus madres o éstas no podían amamantarlos, y al no haber más alternativas, una amiga o pariente de la familia asumía la responsabilidad de dar el pecho.

Lo maravilloso de todo este proceso fisiológico de la lactancia, es que, afortunadamente su naturaleza va en contra del principio más básico de la economía de mercado. Aquí no entra en juego la escasez de recursos (en este caso, la leche), pues sabemos que si el sistema neuroendocrino de la mujer se encuentra en condiciones saludables, a mayor demanda, mayor será la producción, y esto está única y directamente relacionado con el estímulo de la succión o con el bombeo del pecho (o ambos). En la mayoría de los casos, las madres somos capaces de producir este “bien de consumo” de manera ilimitada, vale decir, la leche suficiente para cubrir todos los requerimientos nutricionales que el niño o niña necesita para su óptimo desarrollo y crecimiento, incluyendo también en esto a las madres que amamantan a gemelos o mellizos. De esta manera es la succión y la extracción de la leche, las que provocan el incremento en los niveles de prolactina y oxitocina, hormonas claves que actúan en la glándula mamaria estimulando la producción y eyección de la leche suficiente para alimentar a uno o más lactantes a la vez.

Relactancia

Decíamos que es el proceso a través del cual una mujer puede volver a producir leche, luego que el amamantamiento ha sido interrumpido.

¿Cómo es posible recuperar o producir nuevamente la leche que el niño requiere?
  • En primer lugar, con mucha paciencia y confianza en uno misma y en que el cuerpo será capaz de responder a la necesidad de alimentar al propio hijo/a.
  • También se requerirá de un buen apoyo tanto en lo emocional, como en lo logístico-doméstico, pues la madre idealmente debe estar disponible para ofrecer el pecho con bastante frecuencia o toda vez que el niño demuestre señales de hambre o interés por mamar.
  • El otro gran componente para obtener buenos resultados, es la estimulación del pezón, ya sea a través de la succión del niño o del masaje y extracción manual o eléctrica de la mama. Para esto último es probable que sea conveniente colocar un poco de lanolina en el pezón y propiciar la frecuencia más que la duración de la extracción. Podría ser más efectivo por ejemplo, extraerse unos 5 a 7 minutos por lado cada 1 a 2 horas, que estar muchos minutos extrayendo en el pecho cada 3 o más horas. La succión por parte del niño/a casi siempre ofrece mejores resultados y la respuesta es mayor durante la noche que durante el día, por lo que es muy importante no suprimir las tomas nocturnas.
  • Mientras se recupera la producción, se debe ir reduciendo poco a poco la cantidad de leche de fórmula que el bebé estaba recibiendo e ir sustituyéndola paulatinamente por la leche materna. Para ello es de gran utilidad el empleo de suplementadores,
    Suplementador casero
    Fuente: http://www.unicef.cl/lactancia/galeria/03.htm

    mediante los cuales se entrega la leche que el niño/a estaba tomando a través de una sonda la que por un lado se introduce en una bolsa, botella o taza con el alimento lácteo y la otra punta se coloca en el pecho materno cercana al pezón, lo que permite proporcionar al lactante un flujo continuo de alimento suplementario mientras está mamando y estimulando el pecho y el pezón. Poco a poco, de acuerdo a los controles de peso del bebé, su estado general y la frecuencia de pañales sucios y mojados, se podrá ir disminuyendo la cantidad de leche artificial para ir supliéndola por la de su propia madre.

  • Por lo general, mientras más pequeño es el niño, más fácil es que se agarre al pecho y logre una buena succión. En niños mayores o que rechazan el pecho habrá que reforzar la paciencia, continuar con la extracción y ofrecérselo en momentos de calma, mimos y juego. Algunos terminarán mamando muy bien y otros probablemente sólo tomarán la leche materna mediante mamadera o vasito.
  • Hacer mucho contacto piel con piel, madre e hijo con torso desnudo, favorecerá la liberación de las hormonas que juegan un rol fundamental en la lactancia materna. Se ha documentado que niños que nunca han sido amamantados o se han rehusado hacerlo, luego de ofrecerles contacto corporal frecuente con su madre, comienzan a amamantar espontáneamente.
  • En algunos casos será necesario el uso de galactagogos que deben ser indicados por médico experto y que si bien no son cien por ciento indispensables, en algunos casos podrán acelerar este proceso.
  • Por último, es necesario saber que en momentos de angustia o de estrés puede verse disminuida sobre todo la eyección de la leche, más que su producción, lo cual será momentáneo y si se continúa lactando, pronto podrá reanudarse normalmente el amamantamiento.

Para saber más sobre Relactancia y Lactancia Inducida, en el próximo post tendrás más información.

Dra. María Inés Arce Valdés

La calidad de los estudios sobre el uso de antipsicóticos durante la lactancia

En algunas situaciones clínicas, los medicamentos denominados antipsicóticos o neurolépticos, son indicados para el tratamiento en depresión.

Durante el puerperio (postparto), el uso de uno de ellos; el Sulpiride (más conocido comercialmente como Sulpilan®), está ampliamente difundido entre muchas madres que amamantan, pues uno de sus efectos colaterales es que aumenta la secreción de prolactina y por ende también, la producción de leche. En la mayoría de los casos, su administración se realiza sin prescripción médica (se vende en farmacias sin receta) o bajo una indicación clínica de dudoso criterio.

Si bien está descrito que la sulpirida se encuentra dentro de los medicamentos con bajo riesgo para la lactancia y el lactante, hay estudios que demuestran que se excreta en la leche materna en cantidad moderada y puede generar somnolencia en lo(a)s niño(a)s que amamantan. Por otra parte, la utilidad de la sulpirida como galactogogo (sustancia que estimula la secreción de prolactina, generando un aumento en la producción de leche) ha sido discutida por utilizar metodología cuestionable en los trabajos que muestran esta cualidad.

Un estudio publicado recientemente en el European Journal of Clinical Pharmacology demostró que, de 51 investigaciones publicadas respecto a los efectos que tiene el uso de antipsicóticos durante la lactancia en los menores amamantados, sólo dos de ellos cumplieron los estándares de calidad basándose en las orientaciones de la FDA (Food and Drug Administration) y de ILCA (International Lactation Consultant Association).

En los estudios restantes, donde se evaluaron drogas tales como clorpromazina, clozapina, haloperidol, sulpirida, entre otras, no se calcularon adecuadamente los criterios de evaluación que determinan el paso de estos medicamentos a la leche materna.

Esta revisión determinó que la mayoría de los estudios sobre la seguridad en el uso de antipsicóticos durante la lactancia, no cumplió los criterios de evaluación recomendados, por lo que concluyó que es necesario realizar estudios adicionales para asegurar o descartar la presencia de reacciones adversas de estos medicamentos en el lactante.

El mejor galactogogo siempre será ofrecer el pecho con frecuencia y a demanda del bebé, con un acople correcto. Para ello, antes de emplear algún fármaco, es primordial ofrecer apoyo adecuado a la madre con dificultades en la lactancia, detectar oportunamente las causas fisiológicas o médicas de baja producción de leche, y descartadas estas últimas, potenciar la autoconfianza en la mujer, en que su cuerpo es capaz de producir el suficiente alimento esencial para el normal crecimiento y desarrollo de su hijo/a: SU PROPIA LECHE.

Dra. María Inés Arce Valdés

Bibliografía:

  1. “The quality of lactation studies including antipsychotics” Hummels, H., Bertholee, D., van der Meer, D. et al. Eur J Clin Pharmacol (2016) 72: 1417.
  2. Drug and Lactation Database (LACTMED). CAS Registry Number: 15676-16-1
  3. www.e-lactancia.org http://www.e-lactancia.org/producto/1424