“La Crianza ha cambiado con los años”

Dr. Humberto Soriano B.
Presidente Sociedad Chilena de Pediatría
PRESENTE

Estimado Dr. Soriano:

A través de la presente nos dirigimos a Ud. para manifestar nuestra desaprobación por los contenidos expuestos en la editorial de la Revista El Estetoscopio N°98 titulada “La crianza ha cambiado con los años”.
Somos un grupo de profesionales que nos hemos formado en el acompañamiento de la maternidad y la crianza, y no podemos dejar de expresar nuestro asombro y preocupación ante lo descrito por la vicepresidenta de vuestra asociación, dra. Teresa Alarcón O.
En primer lugar, porque desde un punto de vista ético, nuestro rol como profesionales de la salud, es el de velar por el bienestar y la salud de quienes acuden por nuestro servicio, fundamentando nuestro actuar en el avance de los conocimientos científicos y tecnológicos. Nuestra tarea consiste en entregar información veraz, libre de prejuicios personales y otorgar cuidados y recomendaciones basados en la evidencia. Creemos que lo expresado en dicha editorial dista enormemente de esto, toda vez que de manera paternalista se presume que los padres siguen “modas” que nos “invaden” y los disocia de su rol de adulto protector y de cuidados hacia sus propios hijos.

Imagen de www.tripletsmum.com

El porteo es un sistema de transporte que asegura un contacto constante entre el niño y el adulto o porteador. Está lejos de ser una moda, de hecho la mayoría de las culturas ancestrales lo han practicado para asegurar el cuidado de los niños y al mismo tiempo poder llevar a cabo el resto de las funciones que debían desempeñar los adultos en la vida cotidiana. Si este se realiza respetando la ergonomía y fisonomía de los recién nacidos, lactantes y niños, constituye una opción segura para transportarlos, favoreciendo la relación de apego, la prevención en la aparición de plagiocefalia postural y displasia de cadera; disminuye el llanto, mejora la calidad de vida en madres con minusvalías físicas; ayuda al cuidado de bebés prematuros con alta precoz y, además, debiera recomendarse como parte del tratamiento en los casos de plagiocefalia postural, cólicos del lactante, reflujo gastroesofágico y displasia de cadera; mientras que al porteador le ofrece autonomía, movilidad y favorece la lactancia materna. Hoy en día en nuestro medio, existe una gran variedad de portabebés, entre ellos el fular, que es el que al parecer la doctora Alarcón confunde con “bufandas de 5 metros de largo”, el cual es una excelente herramienta que de mejor forma permite adaptarse a la postura que normalmente presentan los recién nacidos y prematuros, y que como especialistas del porteo, cuidamos siempre de respetar. A su vez, es sabido que el Sistema de Protección de la Infancia Chile Crece Contigo promueve el porteo mediante la entrega de otro tipo de portabebé denominado Mei Tai, a todas las madres que tienen su parto en los hospitales públicos del país. La opinión de la editorial, se contrapone por tanto, a las políticas públicas nacionales de salud.
En cuanto al colecho, la evidencia libre de sesgos e interpretaciones espurias, nos demuestra que manteniendo ciertas precauciones (tales como padres libres de consumo de drogas, alcohol o sustancias hipnóticas; uso de colchón de superficie dura y lisa, evitando el sobre abrigo y uso de almohadones, niño durmiendo en decúbito dorsal, exclusión de niños prematuros, con bajo peso de nacimiento y/o alimentados con fórmula, entre otras), no es mayor el riesgo de aplastamiento, asfixia o Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Las ciencias más actualizadas, con sustento en la antropología y la biología evolutiva nos enseñan que la manera natural de dormir del bebé humano es en íntimo contacto con su madre, pues demuestra que no sólo duerme mejor sino que también regula mejor su fisiología (temperatura corporal, frecuencia cardíaca, oxigenación en la sangre, etc.) y así como el colecho es un factor favorecedor de la lactancia materna y ésta a su vez tiene un efecto protector frente al SMSL, hoy en día existen asociaciones internacionales tales como la Sociedad Suiza de Pediatría y de Neonatología, la Asociación Española de Pediatría y la UNICEF de Reino Unido que aceptan su práctica como una decisión que recae en los padres, dando directrices para hacerlo bajo algunas de las condiciones de seguridad ya mencionadas.
En relación a la lactancia materna, si bien en el texto, no se entiende bien lo que se desea plantear con “En cuanto al manejo de lactancia y destete, percibo también dificultades o retrasos a la hora de iniciar la formación de hábitos saludables de sueño, horario de comidas, variaciones en los menús, transición de alimentos picados y enteros, etc.”, quisiéramos aclarar que la OMS, el Ministerio de Salud de Chile, el mismo Comité de Lactancia de Sochipe y muchas otras asociaciones internacionales vienen hace bastante tiempo recomendando en la alimentación de los niños, una lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y luego complementada con sólidos al menos hasta los dos años de edad, siendo el momento del destete una decisión propia del binomio madre-hijo/a.


Por otra parte, en la actualidad está universalmente aceptado que el sueño es un proceso evolutivo dependiente de la maduración individual del sistema nervioso y que se va adaptando a las necesidades de cada ser humano durante su desarrollo. Ya diversos estudios de finales del siglo XX han demostrado que la aplicación de métodos conductistas para lograr hábitos de sueño en los niños, además de no mejorar la calidad del descanso, pueden comprometer el desarrollo neuronal óptimo de ellos, afectando funciones cognitivas y afectivas complejas y aumentando el riesgo de psicopatología en el futuro.
Respecto al control de esfínter, éste constituye un proceso biológico determinado por la maduración neurológica del niño o niña con implicancias emocionales y en el desarrollo psicológico. Un enfoque centrado en las necesidades de los niños/as, no requiere de pautas de aprendizaje para lograr el control de esfínter, pues independiente de los estímulos que el adulto le entregue, él o ella controlará sus procesos de evacuación en el momento en que esté listo. Es por esto que más que enseñar al niño/a a controlar esfínter, la tarea de los padres es transmitirle la forma en que en nuestra cultura realizamos los procesos de evacuación, y ayudarlo en ello.

Esperamos con esta carta contribuir a mejorar la información que se entrega a las familias por parte de profesionales de la salud, buscando como fin último el bienestar físico y emocional de niños y niñas, a la vez que solicitamos una manifestación explícita de la Sociedad que preside, que permita señalar estos desaciertos, de manera de otorgar a la comunidad entera, lineamientos claros y acordes a la evidencia científica disponible en la actualidad.

Esperando grata acogida,

Saluda atte.

Dra. María Inés Arce Valdés
Médico cirujano- Magíster en Salud Pública- Diplomada en Atención Primaria y Salud Familiar- Consultora Internacional Certificada en Lactancia Materna
Directora ejecutiva Babywearing Chile

Enlace a la Editorial mencionada aquí

 

 

 

 

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